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IML es un Centro Médico Multidisciplinar
dotado de Alta Tecnología.
Tanto las varices de calibre grueso como las finas arañas vasculares
se pueden eliminarcon el tratamiento de varices de IML.
Instituto Médico Láser (IML) y el Instituto Pluridisciplinar (UCM) han desarrollado
la patente internacional TFDV (Terapia Fotodinámica de Varices) al 50%.
Para contrastar la eficacia de los resultados, la Terapia Fotodinámica de Varices
incluye dos años de seguimiento médico.
El tratamiento de varices de IML es mínimamente invasivo
y permite a nuestros pacientes realizar su actividad normal.
  

¿En qué consiste el funcionamiento de las válvulas venosas?

Ilustramos el funcionamiento de las válvulas venosas con un ejemplo: si presionamos una manguera llena de agua cuyos extremos estén abiertos, el agua saldría por ambos extremos. Pero si cerramos uno de los extremos y volvemos a presionar, el agua sólo saldría por las válvulas que sólo permitan el paso de izquierda a derecha en los extremos, la presión provocaría que el agua se desplazara hacia la derecha. Este último supuesto es el modo de funcionamiento de las venas. Las válvulas venosas permiten un solo flujo unidireccional hacia el corazón, como elemento que funciona contra el retorno. La sangre, impulsada desde el músculo y la almohadilla plantar, es dirigida por este efecto valvular en sentido ascendente.

Funcionamiento de las venas sin varices y con varices

La dilatación primaria de las venas o la lesión directa de alguna de sus válvulas ocasiona la pérdida de la eficiencia del retorno venoso. Al no ser capaz el mecanismo impulsor de llevar la sangre hasta el corazón, ésta tiende a estancarse en los territorios más distales, por eso se hinchan los tobillos, dilatando además estas venas y provocando nueva formación de varices. Esto es claro, con fallo en la función de las válvulas la compresión venosa impulsora de la sangre la dirige en parte hacia el corazón, pero otra gran parte de la misma no vuelve, favorecida además por la presión hidrostática y la gravedad.

El organismo saca a relucir sus mecanismos compensatorios para dar solución en buena parte al problema que supone la sangre estancada en las varices. Siempre existe una interconexión con venas que drenan por otro camino distinto y que no está afectado por incompetencia valvular. Pero este mecanismo de suplencia supone siempre una sobrecarga circulatoria, es decir, parte del retorno se escapa por la incontinencia valvular nuevamente de forma distal y tiene que volver a ser recogido por las conexiones hacia un territorio competente, y tras una vuelta, vuelta a empezar. Cuando el fallo de las válvulas afecta a venas de calibre mayor como en el caso de la safena, este circuito parásito contiene gran cantidad de volumen y a lo largo del día suponen litros de sangre recirculando, de manera más o menos estancada, esto provoca pesadez y otros síntomas característicos de la insuficiencia venosa, quejas habituales de los pacientes con varices.